Querida comunidad,
Gracias por escribirnos y abrir su corazón en cada carta. En ARATI queremos que este sea un espacio seguro para hablar de lo que duele, de lo que a veces no sabemos cómo nombrar, y para encontrar herramientas que nos ayuden a transitarlo.
Este mes, muchas cartas hablaron de duelo. No solo por la pérdida de un ser querido, sino también por separaciones, decisiones difíciles, cambios en los roles familiares o la partida de los hijos del hogar. Todos estos momentos pueden dejarnos con una profunda sensación de pérdida.
El duelo no es solo tristeza por la muerte. Es una respuesta emocional ante cualquier cambio que toca algo valioso para nosotros. Puede aparecer cuando termina una etapa, cambia nuestra identidad o perdemos un proyecto de vida. No hay duelos grandes o pequeños: todos merecen atención y respeto.
¿Qué sentimos en el duelo? Es normal experimentar tristeza, rabia, vacío, miedo, nostalgia o incluso alivio. A veces cuesta dormir, comer, o simplemente conectar con lo cotidiano. Cada persona lo vive de forma única, y no hay un orden ni un tiempo “correcto”.
Para ilustrarlo, queremos compartirles la historia de Lucía y Clara, dos personas que perdieron a sus mascotas:
Lucía vive sola desde hace años. Su perrita Luna la acompañaba a diario. Un día, Luna se escapa y no regresa.
Día 1-3: Lucía llora, duerme mal y siente culpa. Habla con su nieto y una vecina, que la ayudan a buscarla.
Semana 2: Empieza a escribir sus recuerdos con Luna y se une a un grupo de personas que han perdido a sus mascotas. Aunque le duele, vuelve a salir a caminar.
Mes 2: La tristeza viene y va. A veces habla de Luna, a veces no. Se permite llorar y también reír.
Mes 3: Planta una flor en el jardín donde dormía su perrita. El amor sigue, pero el dolor empieza a calmarse. Decide que no quiere tener otra mascota por ahora.
Clara, en cambio, es reservada. Su perro Simón era su compañero desde hace 10 años. Cuando Simón desaparece, se encierra en sí misma.
Día 1-10: Lo busca desesperadamente, pero rechaza la ayuda de otros. Se aísla.
Semana 4: Deja de tomar sus medicamentos, no se alimenta bien y expresa que su vida ya no tiene sentido.
Mes 2: Su dolor se transforma en aislamiento, descuido personal e irritabilidad. Niega que lo que siente tenga que ver con la pérdida de Simón y no acepta hablar del tema.
Estas historias muestran dos formas distintas de vivir el duelo. Lucía pudo expresar lo que sentía, buscar apoyo y resignificar su pérdida. Clara, en cambio, mostró señales de un duelo complicado, que necesita acompañamiento profesional.
💬 ¿Cuándo buscar ayuda?
Si el dolor no disminuye, si cuesta cumplir con las rutinas básicas, si te aíslas, sientes desesperanza o no logras hablar del tema sin sentirte desbordado/a, es importante buscar apoyo. Pedir ayuda no es debilidad: es un acto de amor propio.
Querida comunidad, ojalá esta carta les brinde compañía y herramientas. Si estás atravesando un duelo, date el permiso de sentir, de pedir ayuda, de ir paso a paso. Aquí estamos para acompañarte. Aunque ahora duela, también hay una vida por redescubrir.
Con todo nuestro cariño,
ARATI